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Ejemplo de Marco Teórico para un TFG de Derecho

por / martes, 25 octubre 2022 / Publicado en Derecho, Herramientas, TFG
Marco Teórico Derecho

A continuación proponemos un marco teórico de ejemplo para un TFG o TFM del área de Derecho. Concretamente sería un marco teórico que podría utilizarse para un trabajo sobre la teoría del delito. Recuerda que debes tomar esta muestra como ejemplo para poder estructurar tu propio trabajo así como para tomar ideas de contenido que puedan serte útiles. En este caso se ha optado por un estilo de citación APA.


Concepto

El Derecho Penal, diferencia entre los distintos delitos, así como sus respectivas penas, en su parte especial del Código Penal. Asimismo, en su parte general, quedan descritas las cuestiones relativas a dichas penas y delitos.

De dichas cuestiones se ocupa la teoría del delito, reuniendo los elementos comunes a todo delito, o grupo de delitos, realzando, así, los principios básicos del Derecho Penal positivo, y pudiendo, así, atribuir, unas características generales para todos los delitos, siempre con la limitación infranqueable que supone el perjuicio para el reo.

La presente teoría ha ido evolucionando, desde el positivismo del siglo XIX, en que los docentes de Derecho Penal han de explicar a sus alumnos, de forma concreta y sistemática, la parte general de éste, de la mano de F. V. Liszt y E.L. Beling, entre otros, en la Alemania de finales del S. XIX, tras la promulgación, en 1871, de su Código Penal.

Hasta ese momento, lo que nos encontrábamos eran categorías sobre la imputación de delitos comunes a la filosofía moral y a la ética, tal y como aplicamos categorías en la vida social, siendo que, la teoría del delito pretende dotar, a esa categorización, de un contenido específicamente penal y ordenado.

Actualmente, impera el funcionalismo, , mediante el cual se reconoce que la teoría del delito es parte de la función político-criminal de cada modelo de estado, siendo que, en un estado como el nuestro, social y democrático de derecho, es un punto de partida que determina para qué ha de servir el Derecho Penal, definiendo qué es un delito, sus penas, y sus características, sentando la base del principio de legalidad, por el cual, un delito ha de estar tipificado, ha de suponer un ataque a un bien jurídico, no debe poderse justificar dicho ataque, y ha de poderse imputar a su autor.


Elementos de la teoría del delito

La categorización de las circunstancias que describen un delito se basa en cuatro elementos básicos para concretar la existencia de este, o no. Dichos elementos son los que siguen:

Acción u Omisión

Basándonos en la teoría de la Conducta, nos referiremos al artículo 10 del Código Penal, que concreta que las acciones u omisiones son delitos penados por ley, siendo que, el delito debe ser una acción externa, observable y describible.

Así pues, la descripción del delito es un acto externo, hechos, no valores, ya sea mediante cualquiera de sus posibilidad, es decir, se trate de acción dolosa, culposa, activa u omisiva. Por lo que se puede entender, que la acción es un mero elemento más para delimitar qué es o no delito, pese a ser indispensable para su valoración, puesto que, la ausencia de acción (activa u omisiva), elimina cualquiera de los demás elementos de la teoría del delito.

Se trata, entonces, de una conducta humana, fundamental en la teoría del delito, siendo que se engloba tanto la acción en su descripción literal, como la omisión, entendida como “el dejar hacer”, una abstención de actuación que constituye deber legal, y que en su fin, supone la perpetración de un daño susceptible de ser incluido dentro de los supuestos del Derecho Penal, siendo que, dicha omisión, podrá ser propia, por la cual se tipifica el incumplimiento de un deber de realizar una acción determinada impuesta por una norma sin que tenga que darse resultado lesivo, o bien podrá ser impropia, por la que el sujeto tiene una posición de garante, de guardador, de un determinado bien, y, pese a que no realiza la acción, sí que es cierto que no la impide.

La tipicidad

Tras encontrar una acción u omisión que pueda ser calificada como penalmente relevante, lo siguiente a determinar será si dicho comportamiento corresponde a alguno de los descritos en el Código Penal, es decir, si se trata de alguno de los supuestos de hecho referido a un delito en concreto, respetando el principio de legalidad, a tenor del artículo 1.1 del Código Penal, por el que deberán ser descritos, en dicha norma, los comportamientos castigados, así como sus efectos, poniendo en valor el bien jurídico a proteger.

La tipicidad puede verse como concepto con diversas funciones, como pudiera ser la función seleccionadora, es decir, que se realiza una selección de acciones y omisiones de cariz suficientemente relevante como para verse recogidas en el Código Penal, además, una función garantista, es decir, que garantiza que tan sólo los hechos recogidos en el Código Penal son aquellos que podrán ser juzgados, aportando, pues, seguridad jurídica, y, por último, una función motivadora, o más bien, de prevención, ocupándose de disuadir a aquellos que pretendían la realización de un hecho delictivo con la descripción de sus penas.

Se puede decir, que de esa función motivadora o de prevención, nace la consecución de uno de los fines mismos del Derecho Penal, que es la prevención del delito, una función político-criminal en sí misma, informando al ciudadano sobre las consecuencias de determinadas conductas y su punición, esto que, realmente, influye en el delincuente, que lo motiva para la no realización de la conducta descrita como delito en el Código Penal.

Antijuridicidad

Se trata de las causas que pueden justificar la conducta descrita como típica, convirtiendo una conducta prohibida por el ordenamiento jurídico, en una conducta permitida, atada a diferentes cuestiones, que, según contexto, pueden llegar a justificar la conducta cometida.

Por lo tanto, para que un hecho sea considerado como delito, ha de ir contra la ley, es decir, circunscribirse dentro de alguna de las conductas penadas por el Código Penal como delitos, y, además, no ha de darse ninguna justificación para que, el sujeto en cuestión haya realizado la comentada conducta, ya sea por acción u omisión, lesionando un bien jurídico en concreto, protegido por la legalidad vigente.

Así pues, entendemos la antijuricidad como la inexistencia de causas que justifiquen la realización, en todo o parte, de un hecho delictivo, siendo que, en España, formalmente un hecho será justificado cuando concurran alguna de las eximentes que recoge el artículo 20 del Código Penal, y, de otro lado, también se podrá justificar de forma material cuando la no realización del hecho sea opuesto a los intereses sociales, o sea nocivo para la sociedad en general, poniendo en peligro un bien jurídico protegido.

Como se ha dicho, nuestro Código Penal actual recoge, en su artículo 20, las exenciones de responsabilidad criminal, entre las que se encuentran:

  • Anomalía o alteración psíquica que haga incomprensible para el sujeto actor el hecho realizado, siempre que dicho trastorno no haya sido provocado con el propósito de cometer el ilícito.
  • Estado de intoxicación plena, siempre que no haya sido provocado para la comisión del delito, y siempre que su dependencia, o síndrome de abstinencia, haga que el sujeto no comprenda la ilicitud.
  • Alteraciones en la percepción desde nacimiento o infancia.
  • Legítima defensa, siempre que se dé una agresión ilegítima por parte de otro, que la defensa sea necesaria racional y proporcionalmente, y que no haya habido provocación por parte del defensor.
  • Estado de necesidad para evitación de mal propio o ajeno, siempre que el mal causado no sea mayor al que se propone evitar, que la situación no haya sido provocada, o que el necesitado no tenga obligación de sacrificarse.
  • Miedo insuperable.
  • Cumplimiento de deber o ejercicio de derecho, oficio o cargo.

Culpabilidad

Se trata de las condiciones que hacen que un sujeto pueda ser declarado certeramente culpable, es decir, responsable de un delito, a tenor del principio de culpabilidad, radicado en el artículo 5 del Código Penal, sin el cual, un sujeto, no podrá ser condenado a pena o sanción alguna, siendo pues, que el concepto de culpabilidad queda ligado a los fines de la pena, es decir, acción-reacción, con un objetivo de prevención general, mediante una imposición legal.

Este elemento supone que el autor del hecho es capaz de comprender la criminalidad en sus actos, además de haber realizado dichos actos de forma totalmente voluntaria y consciente, de acuerdo a su comprensión de los actos tipificados como antijurídicos.

No cabe, pues, imputar la culpabilidad a un sujeto si en este no media dolo o culpa, entendidos como voluntad y conciencia de los actos, u omisiones, que derivarán en un delito penado por la ley.

Es importante, en este caso, remarcar que un error de prohibición, es decir, que el sujeto era consciente de lo que hacía, así como que existía su voluntad de realización de la conducta, pero no era conocedor de su prohibición y tipificación, exime de culpabilidad, no mediando, pues, dolo alguno.

Además, se ha de tener en cuenta que no medie ninguna de las causas de exclusión de la responsabilidad del artículo 20 CP, encartadas en el punto anterior, puesto que, de darse, se entenderá que el sujeto era incapaz de percibir el mal que estaba realizando, así como tipificación penal, lo que lo hace inimputable en cuanto al principio de culpabilidad.

Adicionalmente, y también en la línea anterior, se requerirá que para ser culpable se pueda exigir al sujeto obrar según la ley, siempre y cuando éste no se encuentre en una situación extrema, por la cual no se le pueda exigir otra conducta, como lo puede ser el miedo insuperable, o la legítima defensa.

Lesividad

Se habla de lesividad cuando la acción, u omisión, no produce resultados, pese a haberse dado todas los elementos para su consecución, por lo que no podremos hablar de consumación, si no de tentativa, es decir, del intento, con todas las circunstancias, para que se hubiera dado el delito, pero sin resultado, esto no aplicable a todos los delitos, siendo que, algunos, simplemente con la mera acción, ya son un resultado en sí mismos.

Es, por el enfoque social, por el efecto que una acción delictiva causa en la sociedad, por lo que se diferencia entre la tentativa y el delito con resultado, siendo que, el Código Penal prevé atenuantes para la pena relativa al delito al darse en grado de tentativa, puesto que el alcance siempre es menor, así como sus consecuencias.

Autoría y participación

La conducta del imputado debe examinarse para decidir su autoría, o bien otra forma de participación, pudiendo darse, además de la autoría plena, dos figuras más, es decir, la coautoría, y la autoría mediata, siendo que, al darse más de un autor, se ha de valorar cuál de entre todos ha dominado el hecho para saber quién es el autor mediato, o bien, si es que ambos son autores por igual, hablando pues de coautoría.

También podría ser que en un mismo hecho, varias personas intervengan, aportando hechos diferentes, no respondiendo todas de igual manera, por lo que se deberá diferenciar entre autor y partícipe, y, dentro de ésta última, diferenciar entre el inductor, el cooperador necesario y el cómplice. En ninguno de estos casos se les considera autores, pese a que al inductor y al cooperador necesario se les aplica la misma pena que al autor. En cambio, a los cómplices se les aplica una pena menor. De los partícipes se puede decir que contribuyen, de alguna forma, a la acción cometida, siendo que, el inductor es quien hace surgir en el autor la decisión de delinquir, el cooperador necesario realiza una acción esencial para la comisión del delito, y el cómplice contribuye de forma no imprescindible.

Punibilidad

Tras analizar la antijuridicidad de un hecho, la culpabilidad de un autor, o autores, en concreto, así como sus partícipes si los hubiere, además, constatar que se trata de un hecho ilícito, según la legalidad vigente, la lesividad, es decir, los resultados producidos por la conducta ilícita, se considerará la necesidad de castigo, y la valoración de éste, según el tipo de delito, así como sus circunstancias, y las del autor, todo ello en aras de aplicar la pena más adecuada y proporcional a la realidad del delito y de su autor.


Fases de la teoría del delito

Todo delito tiene su recorrido, un proceso que se conoce como Iter Criminis, el camino que se recorre hasta llegar a la consumación del delito, y que empieza con la decisión de cometerlo. Se trata de ”el proceso, en parte mental, y en parte físico, que va desde que una o más personas toman la decisión de cometer un delito hasta la consumación” (Quintero, 2010). Este recorrido tiene dos fases, sólo descriptibles en casos de delitos dolosos, puesto que son los únicos que requieren planificación y tentativa.

Fase interna

Se trata del primer paso, el de pensamiento, que no se puede considerar punible, por no dañar ningún bien jurídico protegido, y la imposibilidad de demostrar actos de pensamiento que no han tenido ningún tipo de externalización. Existen, en esta fase, tres subapartados:

  1. Tentación criminal, o fase de ideación: el posible autor plantea en su pensamiento la posibilidad de delinquir, una simple idea que no ha salido de la mente del autor.
  2. Deliberación: el posible autor delibera, argumenta para sí mismo las ventajas y desventajas de la realización del hecho, desarrollando la idea del delito, sus detalles, la forma de realización.
  3. Resolución:  Toma de decisión de la ejecución del delito.

Fase externa

Se trata de la segunda fase del recorrido criminal, en la que los pensamientos pasan a ser realidad, a externalizarse, por lo tanto, pudiendo ya considerar la punibilidad de las conductas que se vayan dando según se avance en el delito.

  1. Actos preparatorios: El autor, con estos actos, busca preparar el terreno para ejecutar la acción delictiva, reuniendo los medios y demás que requiera necesarios para ello, creando así una realidad de peligro que, si bien es difícil de demostrar, no es imposible, para el bien jurídico protegido. Se trata de una fase difícil de considerar punible, puesto que, de serlo, la libertad del individuo quedaría mermada en desproporción a la conducta llevada a cabo hasta el momento, siendo que, además, no se ha dañado a nada ni nadie hasta ese momento, tal y como enfocaba la escuela clásica, en contrario a lo que consideraba la escuela positiva italiana y la escuela alemana, que creían que deberían penarse los actos preparatorios conforme supusieran peligrosidad para algún bien jurídico protegido.
  2. Actos preparatorios punibles: Son los actos que se incardinan a la preparación del delito, y que suelen ser penados.
    • Conspiración: Detallada en el art. 17.1 CP, se trata de la resolución, voluntaria, para delinquir de forma manifiesta.
    • Proposición: Según el art. 17.2 CP se trata de que, el que se ha resuelto a cometer un acto delictivo, invita a otra persona a su ejecución, siendo esta figura diferente a la inducción.
    • Provocación: Del art. 18 CP se desprende que uno incita a otro, u otros, por cualquier tipo de medio, a la perpetración de un delito. Dentro de esto podemos encontrar la apología, consistente en exponer ante la sociedad ideas o doctrinas que ensalcen un crimen o enaltezcan a su autor, siendo, pues, una forma de provocación.
  3. Actos ejecutivos: Realizados por el autor del hecho delictivo, no siendo un acto definido, por la cantidad de formas de realización de un delito, y, además, distinguiendo, las normas penales, en ocasiones, distintas fases de ejecución, apreciándose, de esta manera, la tentativa como una ejecución imperfecta.
    • Tentativa: Especificada en el art. 16.1 CP, se da cuando el sujeto ejecutor inicia la acción adecuada para la consecución del resultado del hecho delictivo en concreto, sin producirse el resultado por causas independientes a éste. Es decir, se ha pasado la fase de preparación, y se está de pleno en los actos ejecutivos, de forma consciente y voluntaria, por lo que no es posible hablar de tentativa en delitos cometidos de forma imprudente, por no haber dolo ni una búsqueda de resultado. El no conseguir un resultado hará que la pena aplicable no sea la misma para la tentativa que para la consumación, sirviéndose, la tentativa, de atenuantes en el momento de determinación de la pena a imponer, que, además, dependerá de diversas circunstancias, tanto del delito como del propio autor, y el contexto de ambos. Podemos decir que la tentativa tiene tres elementos: el subjetivo, es decir, la decisión de cometer la acción concreta por parte del sujeto, el objetivo, que implica que el sujeto debe haber iniciado la ejecución de la acción, y el negativo, es decir, la falta de consumación del delito. Además, la tentativa puede dividirse entre inacabada, es decir, que se han realizado sólo parte de los actos ejecutivos, y acabada, en la que los actos se habrán realizado por completo. Podríamos hablar también de la tentativa inidónea, que implica que los actos ejecutivos eran totalmente ineficaces para la consecución del delito, pero ante esta, no cabe punibilidad alguna. Estas diferenciaciones son importantes a la hora de determinar la eximente de responsabilidad, puesto que también podemos hablar del desistimiento en relación a la tentativa inacabada, es decir, que el sujeto abandona los actos ejecutivos, dejando la tentativa inacabada y, por lo tanto, no consiguiendo el resultado. Y también comentar el arrepentimiento eficaz en relación a la tentativa acabada, es decir, que, el sujeto, pese a haber llevado a cabo todos los actos ejecutivos para la consumación del delito, se arrepiente y realiza acciones que reconduzcan la situación, reparando, intentándolo, el daño causado, siendo que, de igual manera será penado, pero no por la tentativa, si no por el daño que se ha ocasionado.
    • Consumación: Última fase del recorrido criminal, que supone la ejecución total del delito, habiendo, pues, llevado a cabo la conducta típica, ilícita, antijurídica. Pese a que es importante el momento de consumación del delito, es, en ocasiones, harto complicado determinarlo, y depende siempre de la estructura de cada delito, siendo que se ha de distinguir entre delitos instantáneos, en que la consumación se da al darse el resultado, delitos permanentes, en que la consumación se extiende en el tiempo mientras se esté dando la ofensa del bien jurídico, delitos de hábito, en los que se da una reiteración de acciones de lo que resulta que la consumación será valorada según el juzgador, y, por último, los delitos continuados, en que la consumación se da al realizar, el autor, el último de los delitos del conjunto.


BIBLIOGRAFÍA

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WEBGRAFÍA

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· Diferencia entre antijuridicidad formal y material https://www.rodenasabogados.com/diferencia-entre-antijuridicidad-formal-y-material/ (11/10/2022)

· Los elementos valorativos de la antijuridicidad penal y el error en los delitos de los funcionarios públicos  https://issuu.com/comunicadireito/docs/corrupcao_e_direitos_humanos_web/s/12368720 (11/10/2022)

· Artículo 5 Código Penal: el principio de culpabilidad https://abogados-penal.es/articulo-5-codigo-penal-principio-culpabilidad/ (11/10/2022

· Elementos de la culpabilidad penal https://www.boe.es/biblioteca_juridica/anuarios_derecho/abrir_pdf.php?id=ANU-P-2018-10021300237 (11/10/2022)

· El principio de culpabilidad en el derecho penal https://www.dexiaabogados.com/blog/principio-culpabilidad/#:~:text=La%20culpabilidad%20se%20refiere%20a,una%20valoraci%C3%B3n%20del%20comportamiento%20humano. (11/10/2022)

· Antijuridicidad y delito https://www.palladinopellonabogados.com/antijuridicidad-y-delito/

https://sicol.es/iter-criminis-o-camino-del-delito/ (11/10/2022)

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