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Cómo dominar el Lenguaje No Verbal en la Exposición del TFG

por / martes, 08 marzo 2022 / Publicado en Herramientas, Presentación, TFG

El Lenguaje Verbal, ¡ese gran desconocido! Esa fina línea entre disfrutar de una presentación y sentirte culpable observando a una persona que, claramente, no quiere estar ahí. Dominarlo es la clave para aprobar la exposición, justito, o sacar un excelente. ¡Desde ApruebaTodo te enseñamos como!

Ten siempre algo en la mano

Los nervios existen, incluso en el más experimentado de los oradores, y se hacen visibles de una forma u otra. El truquito que no todo el mundo conoce es el del totem: tener algo en la mano, un boli, el papel con el guion de la exposición, etc. Esto ayuda a controlar los nervios y a canalizarlos en un objeto. ¡El boli es especialmente interesante, porque lo puedes retorcer tanto como quieras que no se notará!

Tus manos te ayudan a explicar lo que estás diciendo

Tus manos son tus mejores amigas. Cuando estés exponiendo, las manos te ayudarán a enfatizar tu discurso: si estás enumerado etapas de la investigación puedes hacer ligeros aspavientos para ir marcando los tiempos, o sencillamente hacer los números con los dedos para proveer a los espectadores de un refuerzo visual.

Esta técnica, además de calmar los nervios, ayuda a la audiencia a entender mejor qué estás diciendo y cómo lo estás haciendo.

Cuando no estés hablando, vigila donde colocas los brazos

Si las manos son tus mejores amigas, los brazos se pueden convertir en tu peor enemigo. Es relativamente sencillo dominarlos cuando estamos pronunciando nuestro discurso, cuando tenemos el control, pero cuando cedemos la palabra a los profesores y ya no tenemos nada preparado, nos traicionan; las manos empiezan a retorcerse, los brazos se cruzan delante el pecho, nos tocamos el codo, el pelo, la cara… ¡un desastre!

El mejor lugar para colocar los brazos cuando no estás hablando es detrás de la espalda, con las manos cruzadas. Esto da la sensación de que estás abierto y receptivo a las preguntas, y que estás escuchando atentamente. Cuando vuelvas a recuperar el turno de palabra al contestar la pregunta, ¡vuelve a aplicar el segundo consejo!.


La mirada es lo más importante

Nada de lo que hemos dicho hasta ahora importa si tu mirada está clavada en el suelo. Mira arriba y establece contacto visual con los miembros del tribunal, con los espectadores e incluso con el proyector.

El público te está mirando a ti, ¡así que guíales con la mirada!. Cuando quieras que miren el PowerPoint, míralo tu también. Cuando quieras enfatizar algo que sea importante para la exposición, mira atentamente a los miembros del tribunal. No fijes la mirada solo en uno, ¡claro! Ves cambiando de un profesor a otro, y luego a alguien de la audiencia, demostrando que sabes de lo que estás hablando y que tienes el trabajo dominado.

¡Aléjate de la mesa del ordenador!

Moverse por el espacio designado es una muestra de confianza. Habitualmente vemos a los alumnos pegados al lado del ordenador, lo que inconscientemente proyecta una imagen de vulnerabilidad: queremos que la mesa nos proteja, que no nos vean enteros.

¡Desecha esta idea! Precisamente queremos que nos vean, que presten atención a lo que estamos diciendo, atraparles con nuestro discurso. Así pues, dentro del espacio permitido (habitualmente la “tarima” u escenario de presentación) muévete. No es necesario dar un gran paseo, un par de pasos adelante y atrás mientras exponemos suelen ser más que suficientes, ¡pero aléjate de la mesa del ordenador!.

Las piernas separadas y bien plantadas en el suelo

Otro truquito: tu voz sonará mejor y te sentirás más seguro o segura con las piernas abiertas que estando cerradas o entrecruzadas, y proyectarás una mayor sensación de confianza en ti mismo o misma.

Cuando nos hacemos pequeños de forma no verbal (como, por ejemplo, con las piernas cruzadas aún estando de pie) todo nuestro “yo” decrece igualmente, y nuestro discurso sonará inseguro, como si no hubiéramos trabajado lo suficiente, y nuestra imagen será algo infantil.

Así pues, separa las piernas y reafírmate en el suelo. ¡Este es tu espacio!

Controla la voz y el tono

Muchísimas veces hemos visto a alumnos con un maravilloso lenguaje no verbal que, sin embargo, no proyectaban correctamente la voz. Habituados a practicar en su habitación o en espacios de silencio, como bibliotecas o cafeterias, se acostumbran a un tono de voz muy débil, y los profesores no les escuchan correctamente, proyectando así una imagen de inseguridad.

¡Sube el tono y modula la voz! ¿Qué significa modular? Enfatizar las palabras correctas en el momento indicado. Si pronuncias tu discurso con el mismo tono de voz, como recitando el discurso de memoria, es fácil aburrir a la audiencia. En cambio, empieza a ensayar estableciendo subidas de tono en aquellas secciones más importantes e incluye pausas dramáticas. Por ejemplo, en el siguiente texto hemos marcado en negrita los golpes de voz en una presentación cualquiera:

  • Esta investigación cuenta con 3 objetivos principales. (Pausa). UNO, (minipausa) conocer la realidad social de Madrid. (Pausa) DOS, (minipausa) estudiar si esta realidad es moldeable y TRES (minipausa) realizar dicho cambio.

¿Ves cómo cambia?

Realiza la presentación delante de un espejo

¡Llega el momento de practicar! Para empezar, practica delante de un espejo. Esto te ayudará a controlar tus expresiones faciales y gestos, y podrás desarrollar técnicas propias adecuadas a tu discurso.

Practica por secciones, empezando por la acogida a la presentación, donde tienes que practicar sobretodo la sonrisa, y ves incluyendo otras dinámicas que veas que se adecuan a tu estilo. ¡En otras palabras, no quieras incluir ciertos gestos faciales si no te sientes natural haciéndolos! Adapta estos consejos a tu propio estilo.


Grábate

Cuando nos miramos en el espejo estamos siendo conscientes de todo lo que hacemos. Ahora hay que llevarlo un paso más allá, y realizar toda la presentación ante una cámara. Esto nos hará ver qué gestos no verbales tenemos incorporados de forma innata, y podremos trabajar para evitarlos.

Pide a alguien que te mire

¡Último paso! Ya casi lo tienes, ya has elegido los gestos más naturales para ti y has corregido el lenguaje no verbal que transmite inseguridad. ¡Ahora solo queda practicar delante de una audiencia! Puede parecer banal, pero pasar de practicar solo a delante de alguien es un gran cambio, así que asegurate de realizar la presentación a algún amigo o familiar antes del día de la exposición para evitarte sustos.

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